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Me llamo Chris y estoy escribiendo este
corto fragmento como testimonio de cuánto y cuán
rápido puede cambiar una vida.
En septiembre de 1999, estaba ocupado en
mi trabajo como técnico de mantenimiento cuando
de repente comencé a tener el peor dolor de cabeza
que jamás antes haya tenido. Probablemente lo
compararía con un golpe en la cabeza con un martillo,
definitivamente era un "dolor de cabeza insoportable".
Me reporté con mi jefe y le pedí si podía
tomarme el día e irme a casa. Me dieron permiso
de dejar el trabajo e irme a casa a descansar un poco.
No tengo idea cómo fue que ese día llegué
a casa.
Mi novia Angela estaba en casa ese día
y estabamos hablando sobre lo que ibamos a cenar esa
noche cuando de repente salté me sintí
enfermo y corrí hacia el baño. Estaba
enfermo del estómago y todo lo que puedo recordar
es que traté de salir del baño. Mis piernas
no respondieron; literalmente, sentí como si
las piernas no pudieran sostenerme. Fue en ese momento
cuando comencé a perder el conocimiento y a tener
convulsiones. Angela corrió a llamar una ambulancia
e hizo que me llevaran rápidamente al hospital.
Después de llegar al hospital, mi
diagnóstico fue un aneurisma roto. Los médicos
recomendaron una cirugía cerebral. Las probabilidades
de que en efecto sobreviviera a la operación
eran de 50/50. Se realizó la cirugía y
pasé un par de semanas recuperándome en
el hospital. |
Ahí fue
donde conocí a Stephanie Stevens, líder
del equipo del Programa Diurno del Centro de Rehabilitación
Reeves. Ahí fue donde también comenzó
mi camino hacia la recuperación. Poco tiempo
después comencé un programa de rehabilitación
donde asistía tres días a la semana al
Centro de Rehabilitación Reeves. Al principio,
las cosas fueron muy difíciles al tratar de recuperar
la memoria, el equilibrio, la independencia, etc. Pero
con la ayuda de todo el personal de rehabilitación
de Reeves, he podido comenzar a poner mi vida nuevamente
en orden.
Sin la ayuda de Stephanie, Kipp, Annette,
Terri, y Kathy, ¡no sé si habría
tenido una recuperación tan rápida y milagrosa!
Mi novia y yo estamos muy agradecidos por los excelentes
médicos al igual que por el excelente personal
de rehabilitación de Reeves.
Ahora, voy a la escuela de manejo de camiones
y estoy recobrando mi ritmo de vida. Nunca podría
haberlo hecho sin las herramientas y recursos que me
brindó el personal de Reeves. ¡Gracias
de nuevo! |