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El domingo 5 de noviembre del 2000, mi
vida cambió por completo. Fue en un horrible
accidente automovilístico regresando a Schreiner
University, después de pasar un fin de semana
divertido y emocionante con mi familia. Mi vida como
estudiante y atleta cambió para siempre. Acababa
de terminar con mi temporada de volibol el fin de semana
anterior.
Estaba lloviendo y yo estaba en el carril
interior de IH10 West y en fracción de segundos
mi camioneta patinó y se descontroló.
Mi camioneta se fue sobre la barrera metálica,
donde mi cabeza se golpeó contra unas piedras,
quedando mis piernas atrapadas debajo de la camioneta.
Me trasladaron vía aérea hasta University
Hospital.
Después de varias horas, el médico
le dijo a mis padres que me habían extirpado
coágulos sanguíneos de la parte derecha
de mi cerebro, lo cual significaba que tuvieron que
quitar la parte derecha de mi cráneo debido a
la inflamación en el mismo. Mi tobillo izquierdo
estaba roto y habían daños en la parte
derecha de mi tronco cerebral junto con cortadas profundas
y hematomas.
Durante los siguientes 75 días,
luché por mi vida y también por mi independencia.
Los primeros 14 días permanecí en coma.
Una vez que reaccioné, los médicos me
quitaron el respirador artificial. Todavía no
podía hablar, pero respondía con mis dedos
para decir si y no. Me trasladaron de la Unidad Quirúrgica
de Cuidados Intensivos del hospital a otra sala para
que un terapeuta empezara a trabajar conmigo todos los
días.
El terapeuta pertenecía al Centro
de Rehabilitación Reeves. Poco tiempo después
de comezar la rehabilitación, los médicos
descubrieron que yo veía doble, lo que significaba
una lesión más por adaptar dentro del
programa de rehabilitación. |
En el Reeves Rehabilitation
Center, aprendí a comer, hablar, vestirme, sentarme
y mantener la cabeza erguida, pero sobre todo, me ayudó
a ponerme de pie y a caminar de nuevo.
Cuando hice algunos avances en Reeves,
me programaron otra cirugía para poner nuevamente
en su lugar la parte derecha del cráneo original.
Después de un par de días, me permitieron
irme a casa. Aproximadamente una semana después,
el programa de rehabilitación para pacientes
ambulatorios de Reeves absorbió mi vida durante
siguiente el año. La fisioterapia fue más
dura, más cognoscitiva, mejorando mi habla. También
hemos trabajado con más terapia ocupacional en
un área con la que tendría que lidiar
cuando regrese a la universidad y viva sola. He aprendido
a hacer todo con la mano izquierda debido a las limitaciones
con mi lado derecho.
En Reeves trabajaron duro conmigo para
fortalecer mis piernas, pero pasó mucho tiempo
antes de que caminara. Empecé a usar un caminador
para distancias cortas, de lo contrario, usaba mi silla
de ruedas. Tenía problemas con mi memoria, tanto
a corto como a largo plazo. Reeves preguntó si
yo haría un estudio sobre Aricept debido a mis
problemas de memoria. Los resultados del estudio demostraron
que tomar Aricept aumentaba mi memoria y mostró
un aumento en las pruebas y las actividades diarias.
Le debo un enorme "Agradecimiento"
a todos los médicos, enfermeras y terapeutas
por mi tratamiento médico, por aguantarme y nunca
dejar que me rindiera. El personal del Centro de Rehabilitacion
Reeves me motivó y apoyó mucho al ayudarme
a recobrar nuevamente mi independencia.
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