Introducción: Evaluación Prequirúrgica, Cirugía y Cuidados Postoperatorios Servicios y Profesorado
La cirugía de epilepsia es el tratamiento recomendado a los pacientes cuyas convulsiones no pueden ser controladas con terapia médica. Los pacientes con epilepsia originada sólo en una sección del cerebro pueden beneficiarse con la cirugía. La meta de la cirugía de epilepsia es liberar a los pacientes de las convulsiones, al extirpar el tejido o sección del cerebro que las causa, sin perjudicar a la persona. La epilepsia reversible quirúrgicamente puede ser causada por tumores, anormalidades de los vasos sanguíneos, tejido cicatrizado u otras lesiones que afectan el desarrollo del cerebro. El tipo más común de cirugía de epilepsia supone la remoción de una sección del lóbulo temporal. Sin embargo, la cirugía puede realizarse en cualquier área del cerebro y, con la ayuda de las tecnologías avanzadas y la experiencia clínica, éste procedimiento puede ser no sólo eficaz sino también seguro. Otras terapias quirúrgicas incluyen la implantación de un estimulador del nervio vago o la callosotomía (extirpación total o parcial del cuerpo calloso).
University Health System cuenta con un equipo multidisciplinario de especialistas del Centro de ciencias de la salud de University of Texas, Audie Murphy Veterans’ Administration Hospital y Wilford Hall Medical Center Hospital. Este equipo incluye a neurólogos con especialidad en epilepsia de adultos y pediátrica, neurocirujanos con especialidad en cirugía de epilepsia, neurorradiólogos, neuropsicólogos y psiquiatras. Desde el año 1996, se han realizado más de 170 cirugías de epilepsia en University Hospital. Además, desde 1999 se han implantado más de 50 estimuladores del nervio vago.
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Evaluación Prequirúrgica, Cirugía y Cuidados Postoperatorios
Antes de recomendar la cirugía, se realizan varias pruebas como parte de la evaluación. Las pruebas necesarias para ubicar mejor la zona de origen de la convulsión incluyen: videoelectroencefalograma (VEEG), imágenes de resonancia magnética (IRM), tomografía computarizada de fotón único (SPECT, por su sigla en inglés) y tomografía por emisión de positrones (PET, por su sigla en inglés).
Videoelectroencefalograma (VEEG): Los pacientes son internados en el hospital para observación constante con
cámaras de vídeo, a fin de registrar los síntomas de las convulsiones, y a través de electroencefalografía, para evaluar la actividad eléctrica del cerebro durante las convulsiones. Esta prueba es importante para determinar si todas las convulsiones se originan en un área del cerebro y para ubicar la zona de origen de la convulsión. La actividad eléctrica anormal también puede presentarse entre una convulsión y otra, siendo registrada por las computadoras para su análisis posterior.
Tomografía computarizada de fotón único (SPECT): Durante una convulsión registrada en el videoelectroencefalograma, puede inyectarse en la vena una pequeña cantidad de un radiotrazador, el que se distribuye en la sección del cerebro más involucrada en la convulsión. Luego se realiza un segundo estudio cuando el paciente no experimenta ninguna convulsión, para fines de comparación.
Imágenes de resonancia magnética (IRM): Las IRM están en capacidad de detectar anormalidades estructurales del cerebro que pueden causar convulsiones. Se cuenta con instalaciones y equipo para IRM en el Centro de investigación de imágenes, University Hospital y Audie Murphy Veteran’s Association Hospital.
Tomografía por emisión de positrones (PET): Estos escáneres generan imágenes que miden el metabolismo de la glucosa o el flujo sanguíneo, indicando la condición de las regiones del cerebro cuando los pacientes no presentan convulsiones. Tanto el Centro de investigación de imágenes como los Centros de investigación y terapia del cáncer realizan PET.
Se realizan otras pruebas para evaluar el riesgo de cirugía:
La prueba neuropsicológica permite evaluar el funcionamiento cognitivo, en particular para la memoria y el lenguaje. Estas pruebas se realizan antes y después de la cirugía de epilepsia para evaluar los riesgos potenciales de la misma y los resultados cognitivos.
El procedimiento intracarótido con amobarbital (IAP, por su sigla en inglés), o prueba de Wada, es realizado por un neurorradiólogo, el que inyecta cualquiera de las arterias carótidas, anestesiando así un hemisferio del cerebro. Esto permite realizar una prueba selectiva del funcionamiento del lenguaje y la memoria en cada hemisferio del cerebro.
En el Centro de investigación de imágenes se realizan la PET y la IRM funcional, que son de importancia para trazar un mapa de las áreas motoras, sensoriales y del lenguaje. El IAP y los estudios de neuroimagen funcional son de especial importancia para que el cirujano planifique en función de la seguridad del paciente durante la cirugía de epilepsia.
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Reunión sobre el caso de cirugía de epilepsia: Los especialistas en epilepsia presentan en una conferencia
multidisciplinaria la información clínica recabada sobre los pacientes que han concluido la evaluación prequirúrgica. Participan en esta conferencia: neurólogos, neurocirujanos, especialistas en neuroimagen y neuropsicólogos. El equipo multidisciplinario decide cuál es la intervención de mayor beneficio para el paciente. Luego, el gerente de caso para cirugía de epilepsia programa un encuentro entre el paciente, la familia y el neurocirujano, en la Clínica de cirugía de epilepsia.
Clínica de cirugía de epilepsia: El neurocirujano examina al paciente y se analizan los riesgos y beneficios de la cirugía propuesta. La mayoría de los pacientes son sometidos a pruebas de sangre y a un examen por parte del anestesiólogo. Se les programa para la cirugía.
Cirugía: La cirugía de epilepsia es un procedimiento sumamente delicado que dura varias horas. La mayoría de los pacientes son sometidos a la cirugía bajo anestesia general. Es posible que otros estén despiertos durante el procedimiento quirúrgico para trazar el mapa de las funciones del lenguaje en la sala de operaciones, una precaución destinada a reducir cualquier riesgo de perjuicio a las áreas del habla del cerebro. Quizás algunos pacientes necesiten de una segunda evaluación por video-EEG, con electrodos colocados directamente sobre la superficie del cerebro. Estos electrodos subdurales o profundos pueden ayudar a localizar mejor el área de origen de la convulsión. Además, los electrodos subdurales pueden ayudar al equipo de epilepsia a trazar mejor el mapa de las áreas del cerebro funcionalmente importantes. Después de la evaluación, se remueven los electrodos y se realiza la cirugía. Por otro lado, la implantación del estimulador del nervio vago es un procedimiento ambulatorio.
Cuidados postoperatorios: Generalmente, los pacientes necesitan un período de recuperación de entre tres y cinco días después de la cirugía de epilepsia. Se les da de alta bajo medicamentos anticonvulsivos, los que continúan tomando según la recomendación de los especialistas en epilepsia. Durante los primeros dos años, se da seguimiento a los pacientes varias veces en la Clínica de cirugía de epilepsia. Seis meses después de la cirugía, se realizan una IRM y un EEG. Un año después de la cirugía, los pacientes son sometidos a una prueba neuropsicológica para detectar cualquier cambio en el funcionamiento de la memoria o el lenguaje asociado con la cirugía. Los pacientes a quienes se les implanta un estimulador del nervio vago requieren de pocos cuidados postoperatorios, pero necesitan seguimiento periódico por parte de su neurólogo para que programe el dispositivo.
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Servicios y Profesorado
Centro South Texas para el tratamiento completo de la epilepsia
Dr. Jose Cavazos
Dr. Bruce N. Mayes
Dr. Charles Akos Szabo
Neurocirugía
Dr. Major Gerald A. Grant
Dr. David F. Jimenez
Neuroimágenes
University Hospital
Carlos Bazan, M.D.
Dan Wayne Laster, M.D.
David K. White, M.D.
Centro de investigación de imágenes
Jia-Hong Gao, Ph.D.
Jack Lancaster, Ph.D.
Medicina nuclear
University Hospital
Ralph Blumhardt, M.D.
Darlene Metter, M.D.
William J. Phillips, M.D
Umber A. Salman, M.D.
Centro de investigación de imágenes
Peter Fox, M.D.
Paul Jerabek, Ph.D.
Pruebas neuropsicológicas
Dr. Joseph D. Eubanks
Dr. Josue Romero
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