Testimonios
"Literalmente, el trasplante es su vida. "
Rod Davis, coordinador de adquisición de órganos, ha estado con el equipo de trasplantes del UHS desde 1988. Él sabía que las enzimas de su hígado estaban un poco altas, pero nunca pensó que necesitaría alguna vez de sus propios servicios. "Supongo que al final me tocó a mí", dice Rod. Se le practicó el trasplante el 1 de abril de 1997. De alguna forma su experiencia facilitó la dura prueba. "Yo sabía qué esperar". Sin embargo, también la dificultó, porque él sabía "qué esperar" y sabía que iba a ser un camino largo y difícil. "Esto me ha hecho apreciar mucho más las cosas importantes", añade. También le ayudó en el trabajo. "Ahora puedo ayudar a las personas a comprender que pueden superar esto. Y que van a estar bien".
"Un regalo de compleaños"
Joanne Jackson puede al fin tener su pastel de cumpleaños y comérselo también. No queriendo darse por vencida después de un trasplante de riñón que no funcionó hace unos años, Joanne se enteró el 7 de febrero de 2003, el día de su cumpleaños, que habían encontrado un riñón compatible. "Fue el mejor regalo de cumpleaños que recibí en mi vida", expresa Joanne con una sonrisa. Joanne, que ya no necesita diálisis, no sólo podrá celebrar muchos cumpleaños más, sino también los de su nieta de tres años. Ella también pasó por un trasplante exitoso de páncreas.
"Sólo llévenme a tiempo a la iglesia"
Jaymee Robinson recibió su trasplante de hígado en el verano de 2001, sólo cuatro días antes de la boda de su hermana. "Me llamaron y me dijeron, 'Oye, tienes un hígado, ven por él'", recuerda Jaymee con una sonrisa. Nadie pensó que ella estaría lo suficientemente bien como para ir a la boda, y mucho menos ser la dama de honor, pero lo logró. Las amigas de la novia se tomaron una foto grupal con mascarillas quirúrgicas. Jaymee, que se enfermó cuando estaba en 4to grado, ahora está en la universidad. Quiere ser asistente médico
"No uno, sino dos ángeles"
Alyza Briseno necesitaba un trasplante de hígado poco después de su nacimiento. Tan sólo nueve meses después, la pequeña Alyza recibió su regalo de vida de una forma inusual pero hermosa. Un receptor adulto de trasplante había sido notificado de un hígado compatible y estaba siendo preparado para el trasplante. Sin embargo, pronto se descubrió que la pequeña Alyza era compatible para el mismo hígado. Ellos recibieron sus nuevos regalos de vida juntos por medio de un trasplante de hígado dominó. La madre de Alyza dice que ella tiene no un sólo ángel cuidándola, sino dos. Uno que celebró la muerte dándoles vida a otros, y uno que comparte ese aliento de la vida a través del milagro de un trasplante dominó de hígado.
"De una pesadilla a un sueño hecho realidad"
Con un ocho por ciento de su hígado dañado y sin esperanzas de cumplir su primer mes, las probabilidades de Elizabeth Melendez disminuían rápidamente, hasta que el equipo de trasplantes del Sistema de Salud Universitario intervino. Ahora, tres años después, Elizabeth es una niña saludable y feliz que adora la naturaleza. Si bien Elizabeth no recordará la experiencia, su familia nunca la olvidará. "Es como si nunca hubiera pasado, como si finalmente nos hubiéramos despertado de una terrible pesadilla", afirma Gina Melendez, la madre de Elizabeth. "Sin nuestra coordinadora de trasplantes, no sé qué hubiéramos hecho", añade. "Tengo algo para decirle: ¡Nunca renuncies!"

